Entrevista. Feminismo, etnia y hábitat en la India.

De Poru Mahila a Anuradha Ghandy¹.

Poru Mahila:  ¿podría explicarnos la opresión a que se enfrenta la mujer urbana?

A. Ghandy: Aunque todas las mujeres en la India se encuentran bajo la opresión feudal, capitalista, imperialista y patriarcal, ésta aparece en varias formas en áreas distintas, las áreas urbanas y las rurales. Las mujeres de la clase obrera y las mujeres de la clase media en las zonas urbanas tienen algunos problemas específicos.

En primer lugar, si contemplamos los problemas en el seno de la familia, incluso en áreas urbanas, las mujeres están oprimidas por la cultura feudal.

Aunque la opresión de esta cultura puede resultar menos severa, todavía la mayoría de las niñas y mujeres no gozan del derecho a tomar decisiones importantes en relación con su vida familiar. Las muchachas solteras están bajo la presión de casarse con hombres de la misma casta y misma religión según las decisiones de la familia. Si una muchacha decide casarse con un hombre de su elección de otra casta o religión, se verá sometida a una gran presión. Se enfrentará a una severa oposición por parte de la familia. Incluso si una mujer desea trabajar fuera del hogar, necesitará tener el permiso del padre, hermano o marido. A algunas personas de castas y religiones (por ejemplo, los musulmanes y kshatriyas) no le gusta que sus mujeres trabajen. Por lo tanto se convierte en inevitable para las mujeres luchar incluso por su independencia económica.

Además, desde que los valores capitalistas se han extendido ampliamente, las relaciones hombre-mujer también se han comercializado y las mujeres se enfrentan a graves problemas. La dote y otros artículos que deben darse a la familia del novio antes y después del matrimonio, se ha convertido en un gran problema para los padres que dieron a luz a niñas. Además, se hizo común en todas las comunidades acosar a las mujeres por la dote tanto física como mentalmente. Cuando la vida de la esposa se puede medir en dinero y oro, matarla en beneficio propio no queda muy lejos. Esta terrible situación se puede encontrar en muchos hogares en las zonas urbanas de hoy día. Especialmente en los últimos 25-30 años, quizás sea la India el único país donde el nuevo crimen de quemar novias por la dote se ha convertido en una moda.

Una cosa que tenemos que observar es que una parte de las mujeres que pertenecen a la clase trabajadora y de las clase media no reciben la oportunidad de salir y conseguir un trabajo. Todo su tiempo lo emplean en trabajo de la casa y trabajar para la familia. Como resultado, dependen de otros para su subsistencia. Socialmente ellas dependen de sus maridos. Esa es la razón por la que no tratan de hacen nada independiente. Existen tantas restricciones para ellas para tomar iniciativas o dar un paso fuera del hogar. Y si echamos una mirada a las mujeres que cuidan de los estudios de sus hijos, es casi como una máquina. Todo su trabajo gira en torno al marido, los estudios de los hijos y enviarlos a clase.

Las condiciones de la clase obrera en las zonas urbanas son lamentables. La principal razón es la gravedad del problema de no tener un lugar donde quedarse. Así, los pobres se ven forzados a montar casas ilegales en lugares abiertos. Muchos de ellos construyen una choza al borde de las carreteras, vías de ferrocarril y alcantarillados (incluso encima de las alcantarillas). En estrechas sendas, y a los lados de las carreteras, centenares de familias viven levantado chabolas. No existe ni siquiera un milímetro de espacio para construir un baño o un lugar que se pueda llamar patio.

Como las ciudades van extendiéndose, las barriadas pobres continúan aumentando al borde de las carreteras y en las pequeñas colinas dentro de la ciudad. Carecen de retretes o instalaciones de agua. Entre aglomeraciones de personas, un medio ambiente contaminado, y falta de las comodidades básicas, las mujeres hacen su trabajo enfrentándose a todos estos problemas. La lucha por el agua es muy habitual. En chabolas como estas las mujeres sufren el problema de verse acosadas. Pero por encima de todo el principal problema es la demolición de estas chabolas por las autoridades municipales y gubernamentales alegando que son ilegales. Generalmente recae sobre las mujeres oponerse a estas demoliciones. Porque cuando los funcionarios acuden de día con la policía y las bulldozers, son generalmente las mujeres y los niños los que están en casa. El sistema capitalista no reconoce el derecho a tener un hogar como un derecho básico.

Las mujeres en las zonas urbanas tienen muchas oportunidades para salir de casa y trabajar. Consiguen empleos en fábricas, oficinas, escuelas, hospitales y tiendas. Pero en muchos trabajos no reciben el mismo salario que los hombres. O los salarios son tan bajos que no pueden llevar un hogar con él.

Muchas mujeres de la clase obrera trabajan en la industria de la construcción sometidas a los patronos. Muchas mujeres trabajan como sirvientas. Todos estos trabajos recaen bajo el sector precario. No gozan de ninguna garantía en el trabajo ni garantía en el salario.

Además, tienen que enfrentarse al acoso de los patronos y los hombres bajo quienes trabajan. Esto se produce de muchas maneras. No sólo las mujeres de la clase obrera sino incluso mujeres de la clase media con educación se enfrentan a un acoso así. Las mujeres se ven acosadas con tácticas de gran presión como amenazas de despedirlas, no dándoles trabajo, transfiriéndolas, escribiendo comentarios negativos en sus expedientes, etc. Muy pocas mujeres son capaces de compartir tales asuntos con otros.

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Hoy día, en las grandes ciudades, las industrias de electrónica de los imperialistas han surgido a gran escala. En muchas de ellas son empleadas muchachas. Pero los problemas de más trabajo, menos salarios y prohibición de organización están presentes en estas industrias. Así pues, tienen que luchar incluso por el derecho básico de crear sindicatos.

En el pasado, algunas industrias de confección de beedis (cigarrillos indios) y agarbatti (palitos de incienso) crecían en los hogares. Ahora incluso muchas nuevas compañías están dando la mayor parte del trabajo para que se haga en casa. Las esposas pobres toman estos empleos pensando que pueden ganar un poco más trabajando en casa. Existe una gran explotación en este trabajo. Incluso si trabajan todo el día con la ayuda de miembros de su familia, es difícil para ellas ganar siquiera veinte rupias (30 céntimos de euro aproximadamente). La fuerza laboral de las mujeres pobres se paga menos incluso. Lo que quiero decir es que se las explota enormemente.

Finalmente, otra cuestión es la influencia de la cultura imperialista, muy grande entre las mujeres de las ciudades. No sólo están influidas por el consumismo sino que además son víctimas de él. Esto aumenta día tras día. En lugar de valores humanos están dando más importancia a la belleza y los productos de belleza. Como resultado, existe un ambiente de inseguridad debido a las atrocidades y acoso en las zonas urbanas. Las mujeres jóvenes se enfrenta a un sentimiento de inseguridad a la hora de salir de casa. En la vida en las ciudades, las mujeres sufren de muchísimos problemas como estos, Pero existen muy pocas organizaciones que luchen contra ellos en la actualidad.

Po.Ma: Cuéntanos sobre tu experiencia en Dandarankaya

Antes de venir a Dandarankaya leí artículos e informes sobre el movimiento de la mujer aquí. Pero no tenía una valoración de que fuera tan extenso. Esa es la razón por la cual me alegró ver el tamaño de este movimiento. Tengo que decirte algo. En las lecciones que enseñan sobre en los colegios sobre las sociedades tribales, dicen que la sociedad Gondi es muy liberal. Pero después de observar de cerca a los pueblos Muria, Madia y Dorla comprendí cuan patriarcal era también la sociedad tribal. Comprendí cuando importante es estudiar con profundidad el problema de la opresión de la mujer. Aunque la participación de las campesinas adivasis en el proceso de producción es enorme, el patriarcado ha frenado sus derechos.

Mientras escribía sobre el movimiento de la mujer durante la guerra por una sociedad de nueva democracia en China, Jack Beldon, el escritor y periodista norteamericano escribió: “El Partido Comunista de China tiene la llave para la victoria de la revolución. Se han ganado al sector más oprimido de la sociedad china”. Cuando vi el movimiento de la mujer en Dandakaranya, fueron estas palabras de Beldon las que vinieron a mi mente. De hecho, tras la Revolución china, ha sido el movimiento revolucionario en Dandarankaya que ha demostrado que donde existe una guerra popular, donde tiene lugar una lucha armada contra el sistema feudal, comprador, imperialista para la victoria de la Revolución de Nueva Democracia, las mujeres de la clase trabajadora participan activamente e gran escala para la emancipación de toda la sociedad al igual que por su propia emancipación.

La Guerra Popular ha hecho añicos las vacilaciones de las mujeres. Ha doblado su fortaleza. Ha mostrado el camino para la liberación de la mujer. Existe un vínculo entre la sociedad semifeudal y semicolonial y la opresión de la mujer. Se ha demostrado una vez más por esta victoria del Partido en Dandarankaya que es correcto el principio marxista de que podemos llevar adelante la lucha contra el patriarcado solamente con la lucha para poner fin a este sistema.

Allí donde el Partido está trabajando sistemáticamente, podemos ver que la participación de la mujer es mayor en todas las actividades y movimientos políticos. En 1998, debido a las graves condiciones de hambre en Bastar Sur, muchas mujeres emigraron a Andhra Pradesh para trabajar por un salario diario. También había entre ellas miembros del comité de la KAMS. Pero cuando les preguntamos que vinieran a las reuniones del 8 de marzo, en un lugar asistieron 700 y en otro 450. Anteriormente en concentraciones contra las condiciones de hambre habían participado miles de ellas. Cuando estuve allí hubo mujeres reclutadas al Ejército Guerrillero Popular a gran escala. En algunos lugares el reclutamiento de muchachas jóvenes fue mayor que el de jóvenes muchachos.

Lo que más me influyó fue que las esposas de los camaradas casados que ya formaban parte de los escuadrones también estaban siendo reclutadas. Muchas de ellas incluso habían dejado sus pequeños con sus familiares y se están convirtiendo en combatientes guerrilleras en la gran Guerra Popular en curso para cambiar esta sociedad. Y he visto a muchas camaradas mujeres que se mantuvieron firmes con la Guerra Popular sin mirar atrás incluso después de que pocos meses atrás sus esposos hubieran muerto en encuentros con la policía o en algún otro accidente. Rompiendo con los tradicionales, sombríos y estrechos confines de la familia, les gusta más esta nueva vida pese a estar llena de peligros. De esta manera su vida y su existencia están adquiriendo un significado. He visto a muchas camaradas entrenarse y asumir nuevas responsabilidades.

Creando unidades de la KAMS en cada aldea, la elección de sus comités, la elección de Comités Regionales en conferencias regionales, el envío de miembros de unidades a aldeas para campañas propagandísticas, la participación en huelgas y otras actividades de protesta, dándoles entrenamiento militar – todas estas son victorias de este movimiento. Pero lo que he observado en mi experiencia es que desde que las miembros de los Consejos Consultivos están involucradas sin descanso en diversos tipos de responsabilidades y debido a algún trabajo de tipo rutinario, el trabajo de la KAMS está siendo desatendido. Tenemos que penar en nuevos métodos para involucrar a las mujeres más mayores en las aldeas. Las mujeres y sus críos están enfrentándose a un número de problemas sanitarios. Incrementando su conocimiento de estos asuntos y prestando especial atención a su bienestar, podemos aumentar su entusiasmo. Tenemos que aumentar su participación en las reuniones a nivel de aldea. Muchas personas se refieren a la KAMS como una organización de mujeres jóvenes. Ampliando su estrecho conocimiento de la sociedad es otro desafío que tenemos ante nosotros.

Igualmente existe una necesidad de proporcionar una formación especial social y política a las mujeres miembros de los escuadrones y pelotones. Tenemos que planificar el dotarles de una continua educación y conocimientos científicos sobre problemas de salud. Aunque existen discusiones sobre estos temas, se van posponiendo debido a la falta de tiempo y a quedar inmerso en varias labores. Podemos deshacernos de su inferioridad dándoles conocimientos científicos e imbuyendo un amplio pensamiento social entre ellas.


¹ Anuradha Ghandy fue una comunista india, escritora y líder revolucionaria. Fue miembro del ilegalizado Partido Comunista de la India ​ y miembro fundador del Partido Comunista de la India, en Maharastra. Falleció en 2008.

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