Entrevista. “Cómo se construye una revolución”

En la siguiente entrevista, realizada en 2005 al coronel Paulian Pasarin, jefe del servicio de contraespionaje rumano desde 1974 a diciembre de 1989, este nos cuenta como se fabrica una “Revolución”, literalmente “para que la simulación de revolución disimulara la intervención externa”.

Como nos cuenta Pasarin, con su información privilegiada obtenida en un puesto sensible de la seguridad nacional, todo había empezado mucho antes las tropas de comando infiltradas en Rumania pasaron a crear los conflictos necesarios y a provocar las masivas “manifestaciones espontáneas” que esconderían la intervención extranjera y la perpetración de lo que, en realidad, fue un golpe de estado dirigido desde Moscú y Washington. Todo hay que decirlo, no obstante, también hay que contar con el descontento de gran parte de la población debido a los errores de los gobiernos, en este caso que nos ocupa los de Ceausescu y el PCR, progresivamente más alejados de los trabajadores.

Periodista: Señor coronel, ¿Sabía Nicolae Ceausescu lo que se estaba preparando o le tomó por sorpresa la así llamada Revolución de diciembre de 1989?

Paulian Păsărin: Sobre lo sucedido en 1989 puedo decir la verdad, porque he conocido la cara invisible de los hechos, pero no voy a utilizar el término “revolución”, porque no sucedió nada parecido, y voy a explicarle por qué.

Se sabía mucho tiempo antes lo que iba a sucesor. Existían informaciones en los servicios de información, y no de meras posibilidades, sino de previsiones reales. Todo partió de un error de Nicolae Ceausescu. A finales de los años 70, tras la muerte de Breznev, surgió el problema de quién iba a ser el sucesor en la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética. Entre los posibles sucesores apareció Andropov, que era entonces el jefe del KGB.

Entonces Ceausescu cometió el grave error de aparecer en televisión por propia iniciativa dando su parecer de que no era Andropov el candidato más adecuado para suceder a Breznev en la dirección del partido. De ahí saltó la chispa, tanto de una parte como de otra, especialmente del lado de Andropov, que finalmente fue designado presidente de la URSS. Desde ese momento la destitución de Ceausescu estaba decidida.

En plan informativo, un subordinado mío del servicio de información me advirtió de que cada martes y viernes de cada semana, en el bloque de la plaza Aviatorilor, bloque que era una residencia para trabajadores soviéticos, llegaba un autocar o dos con turistas, que se extendieron por Bucarest.

Tras verificar la información constatamos que los turistas se dedicaban a verificar las plazas, las tiendas, pero especialmente el trayecto por el que solía circular Ceausescu. Estos hombres tenían como objetivo monitorizar las intersecciones y comprobar los problemas de abastecimiento con los que se confrontaba la población, y las mujeres llegaron hasta tal punto de identificar a nuestros chicos del dispositivo e intentaban ligar con ellos.

Las investigaciones concluyeron que estos grupos formaban parte de una división de la KGB destinada en Basarabia (Republica Moldova). Estos además buscaron posiciones desde las que se pudiera disparar como francotiradores. En este sentido, es bueno recordar que todas las víctimas de entre la multitud que salió a la calle en diciembre de 1989 fueron disparados desde las azoteas o posiciones altas, según la investigación balística de trayectoria de las balas.

Periodista: ¿Coinciden los edificios en los que merodeaban los supuestos turistas con los que fueron utilizados para disparar en diciembre de 1989?

P. P.: Sí, los edificios en los que los turistas más se interesaban fueron luego los utilizados para disparar a los manifestantes. Por ejemplo, en los alrededores de la Televisión Nacional fueron instalados aquellos simuladores de sonido, y yo sé de un caso concreto de un tal Popescu, en la calle Zambaccian, que los manejó durante todo el proceso el simulador, y después lo confesó.

Uno de los agentes del KGB ha contado que usaron los simuladores, y que en la mesa tenía un vaso de agua y una pastilla que debía utilizar en caso de que la acción fracasara y fuera detenido.

Periodista: ¿Qué se hacía, en concreto, con estos simuladores?

P. P.: Los simuladores eran de diferentes categorías: de ruido, que imitaban el paso de un tanque, ráfagas de metralleta, explosiones, pero también de efectos luminosos, con puntos de luz que marcaban objetivos de disparo, etc… Pero volviendo a la pregunta inicial, ya se conocia lo que iba a suceder, Ceausescu fue informado de que se planeaba derrocarle.

Por eso, porque conocía lo que se preparaba, no se quedó nunca a dormir en la URSS, cuando allí viajaba, y aceptó que se realizaran maniobras militares del Pacto de Varsovia en Rumanía, ni siquiera que las tropas cruzaran el territorio del país. Las únicas que aceptó fueron las maniobras sobre el mapa. Muchos han dicho que se trató de una traición de la Securitate, pero esta hizo su trabajo, que era recoger información, verificarla, e informar al presidente sobre lo que sucedía, y nosotros hemos hecho esto.

Debo precisar que yo y mis hombres nos ocupábamos estrictamente de la seguridad del presidente y no teniamos ninguna relación con las tropas del resto de la Securitate nacional. Puede que hayamos sido acusados de que no actuamos cuando tuvieron lugar los acontecimientos, pero debíamos pensar en primer lugar en el país, y después si era bueno o no defender a Ceausescu.

Si hubiera actuado la Securitate, se habría producido una carnicería. Debemos decir que la afirmación de que en Rumania tuvo lugar un genocidio, y que hubo 62.000 muertos, es producto de la desinformación soviética para justificar una posible intervención militar u otra variante puesta en marcha por los soviéticos, si los primeros planes hubieran fracasado.

Se actuó a través de planes de desinformación, de falsos rumores, propaganda difamatoria, a través de Europa Libre y con movilización de hombres, como sucedió en Timisoara o Bucarest. La realidad era que la gente estaba descontenta por las restricciones producto del pago acelerado de la deuda externa y que era fácil sacarla a la calle. Pero en estas acciones no participaron solo soviéticos, sino también norteamericanos, estos especialmente en las labores aéreas y de telecomunicaciones.

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Periodista: ¿Entonces, en concreto, quién y qué se decidió en relación a la suerte de los Ceausescu?

P. P.: Bush y Gorbachov se reunieron en el verano de 1989 en Malta, y decidieron derrocar a Ceausescu de la presidencia de Rumanía, y que el trabajo debia repartirse entre la URSS (acción terrestre) y EEUU (acciones aéreas y telecomunicaciones).

La red de información, por otro lado, fue ampliada porque, además de los servicios d inteligencia soviéticos y norteamericanos, se colaboró con los servicios de información israelís y serbios. De hecho, quiero informar a los lectores que el primer partido comunista que rompió relaciones con Nicolae Ceausescu fue la Unión de los Comunistas Yugoslavos, al frente de la cual estaba Milosevic, y que la principal puerta de entrada de tropas de comando en Rumania, las que hicieron estallar los acontecimientos en Timisoara, fue la frontera serbia.

Periodista: ¿Hemos entendido quienes fueron los actores de este guión, pero cuál era el objetivo, que se pretendía, de hecho, conseguir?

P. P.: Gorbachov quería la sustitución de Ceausescu y que Rumania aceptara su Perestroika. Es decir, cambiar al presidente y iniciar la apertura, que llevara a un mayor grado de libertad, pero dentro del Socialismo y con un solo partido.

Periodista: ¿Fue a la reunión celebrada en Moscú la señal para que comenzaran los acontecimientos de diciembre de 1989?

P. P.: !Por supuesto! A petición de Gorbachov, se ha iniciado la ofensiva, y debemos clarificar que pasó realmente en Timisoara. Hablan todos de 42 muertos que fueron asesinados en Timisoara e incinerados en el crematorio de Bucarest. No fueron hombres de Timisoara, sino miembros de las tropas de comando, que disparaban sobre los manifestantes.

Ellos fueron reclutados y preparados en Hungría y entrenados de forma especial. Ellos fueron los que sacaron a los estudiantes a la calle a la fuerza. Muchos tienen miedo de decirlo, pero yo tengo información de primera mano porque recogí la información.

Periodista: ¿A estos hombres de las tropas de comando, quién les disparó?

P. P.: Los hombres del general Nuţă Constantin, jefe del Inspectorato General de las Milicias, que fue enviado a Timisoara por Elena Ceausescu, porque el presidente estaba de viaje oficial en Irán. Una prueba de que todo esto es verdad es que los húngaros hicieron un monumento a estos 42 muertos de Timisoara en Hungría.

Así que, como veis, todo fue puesto a punto, siendo espontáneas solo algunas manifestaciones de la gente en las calles, aunque su salida fuera provocada por los que organizaron todo. Y esto para que la simulación de revolución disimulara la intervención externa.


¹ Material en colaboración con Un Vallekano en Rumanía a través de RBC.

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