América Latina y el giro a la derecha.

Por Verónica Giordano¹.

Asistimos en la actualidad a una evidente derechización de los escenarios políticos en escala regional y global en tensión con las posiciones emancipatorias sostenidas desde hace unas décadas. En el escenario más amplio, en 1999 surgieron las grandes movilizaciones y manifestaciones de Seattle que marcaron una nueva fase de resistencia contra la globalización neoliberal. En el escenario regional, en 1999 en Ecuador la crisis financiera y el feriado bancario y en 2001 en Argentina la crisis del “que se vayan todos” fueron punto de referencia para nuevas construcciones discursivas acerca de la política (Giordano, 2017). En 1999, además, Hugo Chávez asumió el gobierno de Venezuela. Y a partir de 2001, aparecieron los sucesivos foros mundiales organizados en Porto Alegre y luego extendidos a otros puntos del mundo.

Todas estas marcas señalan la inauguración de un ciclo de transformaciones políticas y sociales que en América Latina, con conceptualizaciones muy amplias en términos políticos, fue caracterizado como: giro a la izquierda, nuevas izquierdas en el gobierno, gobiernos progresistas, gobiernos posneoliberales, rupturas populistas o reconfiguraciones del bloque hegemónico. Más allá de los matices conceptuales, lo cierto es que con el cambio de siglo muchos países de la región avanzaron en transformaciones en las que despuntaron grupos de poder y liderazgos que pusieron en cuestión la hegemonía neoliberal. Al compás de estas transformaciones, hubo fuerzas que se opusieron sistemáticamente a la recuperación de imaginarios de igualdad y desarrollo autónomo y se organizaron. Así, fue tomando forma el actual embate de la derecha. El escenario global, con Donald Trump a la cabeza de Estados Unidos, se volvió evidentemente más propicio para abrigar ensayos de reactivación de usadas maniobras neoliberales.

Los análisis sobre el embate de las derechas en la actualidad son cada vez más frecuentes pero sigue llamando la atención la relativa ausencia de reflexiones que relacionen la situación del presente con la experiencia del ascenso de las derechas en el contexto de afirmación del neoliberalismo hacia fines de los años ochenta y comienzos de los noventa del siglo pasado.

Por su parte, Luna y Rovira Kaltwasser (2011) señalan otros dos puntos de vacancia para el desarrollo de una agenda de investigación: conocer más sobre los perfiles ideológicos de los partidos de derecha y la relación entre los partidos de derecha y la democracia, prestando atención a sus efectos sobre la calidad de la democracia antes que los riesgos de una reversión autoritaria (que no debe descartarse del todo dadas las declaraciones de miembros de las FFAA en Brasil a propósito del reciente encarcelamiento del ex presidente Luis Ignacio “Lula” da Silva).
Hay también otra arista interesante desde la cual abordar el giro a la derecha en América Latina. En general se define a la derecha como una posición ideológica que orienta decisiones y políticas que buscan una reestructuración de nuestras sociedades en contraposición con las transformaciones introducidas por los gobiernos que ampliamente pueden agruparse en la categoría de “progresistas”. Faltan todavía análisis detallados que pongan relieve a la derecha como una configuración ideológica que se juega en la disputa por imponer símbolos y valores.

El mapa de América Latina es elocuente respecto del giro a la derecha. Desde abril de 2002, varios de los países han soportado golpes de estado de nuevo tipo contra gobiernos considerados “populares” (Honduras, 2009; Paraguay, 2012; Brasil, 2015). Y, aunque sin derribar gobiernos, la práctica golpista también asedió a Bolivia, Ecuador y Venezuela.  En Honduras, tras el proceso que se inició con el golpe de estado que destituyó a Manuel Zelaya, en 2010 Porfirio Lobo resultó electo a la cabeza del histórico Partido Nacional. Actualmente, preside el país en su segundo mandato Juan Orlando Hernández del mismo partido. En Paraguay, tras la destitución de Fernando Lugo en 2012 siguió un proceso de definiciones políticas que desembocó en el triunfo del empresario Horacio Cartes, apoyado en la estructura del añejo Partido Colorado, que muy recientemente ha logrado poner en la presidencia a un candidato de raigambre hisórica dentro del partido: Mario “Marito” Abdo. En Brasil, en 2016 tras el golpe que desplazó a Dilma Roussef asumió el vicepresidente Michel Temer del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) con el que el Partido de los Trabajadores (PT) fundado por Luis Ignacio “Lula” da Silva había hecho alianza. Y ante las elecciones de octubre de 2018, el proceso político brasileño presenta signos de mucha inestabilidad con un Lula encarcelado.

 

Young people from different organisations take part in a march to demand government action to put out a forest fire that began on April 3 in the biological reserve Indio-Maiz, in Managua
Protestas juveniles en Nicaragua (12 de abril de 2018).

 

En Argentina, en 2015 Mauricio Macri (de la Alianza Cambiemos encabezada por el PRO) llegó a la presidencia por una escasa diferencia de votos, que le alcanzó para asumir el control del Estado y poner fin al ciclo de doce años de gobiernos kirchneristas (Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner). Algunos analistas han visto a Argentina como un caso de gobiernos de outsiders de la política tradicional. Lo mismo ha sido señalado para Guatemala y Perú. En Guatemala, en 2015 el actor devenido político Jimmy Morales ganó las elecciones con el Frente de Convergencia Nacional (FCN), diferenciándose de la derecha tradicional representada por el predecesor Otto Pérez Molina del Partido Patriota que había llegado al gobierno en 2012. En Perú, tras la errática presidencia de Ollanta Humala por el Partido Nacionalista Peruano (2011-2016), asumió Pedro Pablo Kuczynski (Peruanos por el Kambio-PPK), quien también debió vencer en segunda vuelta a Keiko Fujimori, hija y heredera del ex presidente Alberto Fujimori, ambos candidatos filiados en la derecha política aunque con diferencias nodales en el estilo y la gestión.

En Colombia, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez iniciado en 2002 supuso el ascenso de la facción maś conservadora de la derecha al control del Estado, control que en 2010 fue disputado y ganado por Juan Manuel Santos. Enfrentados en partidos opuestos, en la actualidad Uribe y Santos han consolidado las diferencias que en la última década los han separado cada vez más profundamente, ocasionando una polarización política que fue bien aprovechada por fuerzas en ascenso como la encabezada por el actual candidato Gustavo Petro, que logró erigirse como alternativa electoral, llegando a la segunda vuelta contra el candidato uribista en 2018. México es otro país donde las fuerzas predominantes se inscriben en la derecha. En 2012, triunfó en la presidenia Enrique Peña Nieto por el histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), recuperando el poder luego de doce años de hegemonía del PAN (Partido Acción Nacional, el partido de la “nueva derecha” que expresó Vicente Fox en los años noventa y finalmente llegó al poder en el 2000). En 2018, México es otro de los escenarios electorales donde se dirime la fuerza del embate de la derecha, en este caso para designar al sucesor del derechista Peña Nieto.

En Chile, hubo una verdadera alternancia: luego de su primer mandato, Michelle Bachelet (2006-2010) fue sucedida por el candidato de la derecha Sebastián Piñera. En 2013, Bachelet volvió a ganar las elecciones con una amplia mayoría, pero en las elecciones de 2017 se impuso nuevamente Piñera.

De los países que se inscribieron en el “giro a la izquierda” de comienzos del siglo XXI, se mantienen Venezuela (con una severa crisis pese a los resultados que le dieron la reelección a Nicolás Maduro), Bolivia (con incertidumbre acerca de las chances de estabilidad que tendría una nueva reelección de Evo Morales) y Ecuador (con evidentes señales de tensiones entre el ex presidente Rafael Correa y su sucesor Lenin Moreno) y Uruguay (donde el “progresismo” del Frente Amplio triunfó con un Tabaré Vázquez más moderado que aquel que había vencido al neoliberal Jorge Batlle en 2004).

Teniendo en cuenta este mapa, afirmamos un modo de nombrar a las derechas del siglo XXI o derechas actuales que expresamente evita el calificativo “nuevas” (Giordano, 2014; Ansaldi, 2017), puesto que la afirmación de cualquier “novedad” debe sopersar la consulta acerca de la novedad respecto de ¿qué pasado?. Como ya se ha dicho, aquí preferimos leer a las derechas actuales en una línea de continuidad respecto de las derechas ascendentes de los años ochenta y noventa, respecto de las cuales las “actuales” no son “nuevas” aunque sí lo sean los actores políticos que encarnan el proyecto neoliberal, cuyas particularidades a su vez deben leerse a la luz de las específicas condiciones histórico-espaciales de cada situación nacional

En cuanto a la construcción ideológica que estas derechas encarnan, la disputa por imponer valores y símbolos se ha librado en una verdadera “batalla cultural” que, desde las décadas finales del siglo pasado ha producido transformaciones profundas en el sentido común. Creemos que en la América Latina actual pueden identificarse cinco tópicos en torno a los cuales las fuerzas derecha ancladas en el neoliberalismo rampante erigen su visión del mundo: los usos del pasado; la moralización de la política; la racialización de la diferencia; la reposición del binarismo de género; y la apropiación del lenguaje de los DDHH. Entendemos que las experiencias transformadoras “progresistas” de las primeras décadas del siglo XXI han mantenido posiciones anti neoliberales pero han fallado en la construcción de una hegemonía alternativa a la hegemonía neoliberal. Y las fuerzas de derecha en su recomposición hoy están asediando con vigor despiadado.


¹ Verónica Giordano. Doctora en Ciencias Sociales, UBA y Conicet.

Referencias
Anderson, Perry (2003 [1989]). “Neoliberalismo: un balance provisorio”, en Emir Sader y Pablo Gentili (comps.), La trama del Neoliberalismo. Mercado, Crisis y exclusión social. Buenos Aires: CLACSO.
Ansaldi, Waldo (2017). “Arregladitas como para ir de boda. Nuevo ropaje para las viejas derechas”. Theomai, N° 35, pp. 22-51.
Ansaldi, Waldo y Giordano, Verónica (2012). América Latina. La construcción del orden, Tomo II, Buenos Aires: Ariel.
Giordano, Verónica (2014). “¿Qué hay de sociología histórica en la sociología crítica latinoamericana?”. Revista de la Red Intercátedras de Historia de América Latina Contemporánea. Nº 1, pp. 14-29.
Giordano, Verónica (2017). “Las ciencias sociales y los intelectuales en la perspectiva de las derechas latinoamericanas hoy”. Millcayac, Revista digital de ciencias sociales. Nº 7, pp.165-180.
Luna, Juan Pablo y Rovira Kaltwasser, Cristóbal, eds. (2014). The Resilience of the Latin American Right. Baltimore: Johns Hopkins University Press.

 

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